DANA, LA MARIPOSA QUE QUERÍA SER MAMÁ

Dana, la mariposa que quería ser mamá es un lindo cuento que puedes escuchar o leer a continuación:

Dana la mariposa que quería ser mamá

Dana es una hermosa mariposa dorada con lindos ojos azules, una barriga color marrón, con largas antenas limón.

Al nacer su madre la abrazó con tanta ternura y amor, que esa sensación invadió su corazón. Dana se sorprendió -¿quién eres tú? que me tratas con tanta dulzura.- A lo que esa mariposa respondió: -Soy tu madre-. Dana la abrazo y en ese mismo instante un fuerte lazo  las unió.

La alegría invadía a estas dos hermosas mariposas, quienes volaron, prometiéndose estar siempre juntas y alegres, en ese instante su madre recordó que ellas eran de una especie de mariposa que tan solo dura un día de vida.

Toma de las patitas a Dana y le da tremenda noticia, a lo que la linda mariposa solloza y … con voz delicada pero firme le dice: -¡No me separe de ti ni un solo instante!-.

-Hija mía, disfruta cada minuto cada segundo, ríe, canta, baila…-

diciendo esto, el tiempo se le termina dando su último suspiro.

Dejando sobre esta hermosa mariposa el deseo grande por ser madre.

Es así como inicia su gran travesía por ser mamá.

En su afán desbordante se encuentra con un grupo de patos, los cuales resultaron demasiado amigables pero con doble intención…

Ellos pretendían que Dana fuera su cena, y ella tan solo quería ser su mamá…

Pecátandose de sus malas intenciones sale y huye muy asustada volando muy afanada.

Sin darse cuenta se posa sobre el lomo de un osito que lloraba… gritando por su mamá.

 A lo que ella tiernamente se conmueve, y sin pensarlo dos veces a esa criatura le susurra, -¿Quieres que sea tu mamá?-

Como era de entenderse la dulce vocecita de Dana, ni siquiera fue un zumbido  para a aquel oso, el tan solo sintió la molestia de aleteo y con la pata casi la mata.  

Dana baja sus antenitas de tristeza, las lágrimas brotaron a borbotón….

Cuando de repente escucha risas y cantos….

Abre más grande sus ojos y ve a un montón de mariposas de su mismo color, con timidez se acerca, cuando una de ellas le da un empujón y le dice: -baila, canta, ríe- No hay tiempo de estar triste, disfruta cada momento.

Fue así como Dana recuerda a su linda madre quien eso mismo le aconsejó, con gran entusiasmo se les unió… Por largos minutos, cantó, danzó se rio.

Mas estando en esa faena ella recordó…. Y con sigilo se marchó, en puntitas tropezó, y en la nariz de conejo se encontró ……

Dana le gritó -hola ¿quieres que sea tu mamá?-.

El lindo conejo ni le entendió y de un estornudo se la sacó.

Patas arriba cae con fuerza en una hermosa flor, sintiéndose muy cansada y un poco pesada su barriga se inflamó, de pronto y de la nada unos huevitos ella vio…

-Oooh estoy soñando-, rascándose los ojitos nuevamente se miró….

-Pero si son mis hijitos…. ¡como esto sucedió!-

Aparece de repente una luz con la voz de su mamá …

-Hija mía fue en la danza que el milagro sucedió…-

-tu buscabas fuera lo que ya tenías en tu interior.-

Dana ahí lo comprendió y abrazando con amor a sus hijitos, el último suspiro le llegó.

A lo lejos vieron todos a dos lindas y brillantes lucecitas ya fundiéndose con DIOS.

Cuento: Adriana Contreras Pineda

Enseñanza

Vive cada día con plenitud y alegría, lo que estas destinado a tener será tu premio preciado, busca en tu interior y encontrarás el milagro de la vida.


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