El brahmán y el ratón convertido en niña

5:30 minutos. El brahmán y el ratón convertido en niña nos enseña el valor que tiene nuestra naturaleza original. Podrá escucharla o leerla a continuación.

El brahmán y el ratón convertido en niña

En cierta ocasión, mientras daba su acostumbrado paseo por un campo cercano a su vivienda, un brahmán vio que un cuervo volaba sobre su cabeza, y en ese momento algo se desprendió de su pico. Se acercó para observar de qué se trataba, y pudo apreciar un pequeño ratón moviéndose, todavía aturdido por la caída.

Compadecido con el indefenso animal, lo llevó a su casa. Estando allí recordó que, en otra época, había querido tener una hija. Entonces suplicó a los dioses que transformaran al ratón en una niña. Los dioses, viendo su buena intención, le concedieron este deseo.

De modo, pues, que la niña creció a su lado, convirtiéndose en la alegría de su humilde vivienda. Pasados algunos años, el brahmán observó que ella había alcanzado la edad suficiente para casarla. Siendo así, una noche la llamó y le dijo:

-Quiero que elijas, entre todo lo que conoces de la naturaleza, el ser que más sea de tu gusto. Y entonces, si lo deseas, te casaré con él.

Ella lo pensó un momento, y respondió:

-El marido que deseo tener a mi lado, debe ser tan fuerte, que nada ni nadie pueda vencerlo.

-El único que cumple esa condición es el sol. Te prometo que te casarás con él – dijo el brahmán, sin vacilar.

Al siguiente día, tan pronto el sol asomó su fulgurante disco sobre las montañas de oriente, le comentó el deseo de su hija, y le propuso que se casara con ella. Pero él respondió, un poco triste:

-Nada más quisiera yo, pues tu hija es muy hermosa. Pero creo que no soy digno, pues la nube doblega mi fuerza. Debes hablar con ella.

Entonces, el brahmán se dirigió a la nube y repitió sus palabras de propuesta.

Pero igualmente, la nube no se sintió capacitada: era el poderoso viento, quien la arrastraba a ella a voluntad, el verdaderamente poderoso.

Sin perder el ánimo, le pidió al viento que tomara a su hija en matrimonio. Sin embargo, el viento le hizo entender que la montaña era aún más fuerte, pues ella detenía su poder y su empuje. Ante esto, el anciano brahmán caminó hasta la elevada montaña y le expuso sus razones. Complacida por la distinción, pero triste por tener que rechazarla, la montaña le dijo:

-Hay alguien más fuerte que yo: el ratón. Él me agujerea permanentemente y penetra mis entrañas.

Se fue, pues, hasta donde se encontraba el ratón. Inmediatamente éste aceptó casarse con su hija. “hace tiempo busco una mujer”, le dijo.

Regresando a la casa, el brahmán contó a su hija todo lo ocurrido, y ella le contestó:

-Si el ratón vence a la montaña, la cual detiene al viento que arrastra a la nube, y esta tapa al sol, por supuesto que me casaré con él.

Al escuchar tales palabras, el buen hombre pensó:

-Para finalmente llegar a esto, ¿qué sentido tenía haber cambiado el ratón en una niña?

Entonces, rogó nuevamente a los dioses que la regresaran a su estado inicial de ratón, lo cual ellos le concedieron.

Reflexión: no importa los esfuerzos que hagamos para cambiar la naturaleza de las cosas, si ellas no desean el cambio desde lo fundamental, siempre regresarán a su estado inicial.

Cuento anónimo indio adaptado para VCSradio.net

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