Ug el Gruñón – Cuento Infantil

Tiempo de lectura 8 minutos. Ug el Gruñón es un Cuento Infantil sobre el verdadero valor de la amistad y la benevolencia

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Hace unos cinco mil, doscientos cuarenta y seis años vivió un hombre de las cavernas llamado Ug el gruñón. Vivía en lo más alto de un valle solitario, pero por aquel entonces todo estaba solitario. Tenía un gran palo y unas botas peludas de piel de mamut y le gustaba correr detrás de todos los animales y asustarlos. 

Ug el Gruñon era desagradable con todos los animales o cosas con las que se encontraba. Asustaré a todo el que encuentre en mi camino así sea grande o pequeño. Pero los mamuts huían despavoridos ante su presencia, el más pequeño sintió sus fuertes pasos y…

¡Uyamos a toda prisa…se acerca el gigante gruñón, y querrá nuestra piel para hacerse sus botas!

Todos los animales, sentían mucho miedo al ser perseguidos por este ser malvado, salían corrieron rápidamente a sus escondites, dejando tras de ellos una gran nube de polvo.

 Otra cosa que le gustaba hacer era; todo el ruido que podía, para intimidar.

‘Raaar!’, ‘Aaargh!’ ¡Y ‘Graah!’ Eran algunos de sus sonidos favoritos. 

Las aves al escucharlo volaban apresuradas a esconderse en sus nidos, pues no soportaban sus exagerados gruñidos.

El gavilán con gran afán volaba bien alto y las alertaba: ¡se acerca el gruñón, con sus insoportables bromas!

Y así era como, a su paso, todo era silencio y calma.

Por la noche Ug el Gruñon regresaba a su cueva, se sentaba junto a su fuego y comía tanta carne como podía, y al acabar pintaba cosas en las paredes de su cueva, con las cosas que le habían ocurrido ese día, y así se sentía feliz.

Pero a nadie le gustaba Ug el Gruñon. Asustaba a todo el mundo, y todos se mantenían lejos de él. Nadie iba a su cueva ni pasaba cerca de ella. Entonces, una noche, cuando Ug se sentó junto al fuego en la cueva, vio una estrella fugaz. Una gran luz blanca se extendió por el cielo y lo sorprendió. 

Es muy hermoso, dijo mirando fijamente al cielo.

Me gustaría tanto tener un amigo, para contarle lo que he visto. 

Por primera vez en su vida Ug se sintió solo.

Al día siguiente salió de la cueva y no rugió y pateó con sus botas. En lugar de eso bajo por el sendero que corría junto al arroyo, y se sentó mirando triste su reflejo en el agua.

 De repente un ratón que estaba intentando cruzar el río un poco más abajo se cayó al agua y empezó a gritar y agitar las patas, él no sabía nadar.

¡Auxilio, que alguien me ayude me voy a ahogar!

 Ug miró hacia abajo y vio el ratón como luchaba por mantenerse a flote, chapoteando desesperadamente. Sin pensar, extendió la mano que era tan grande como un ladrillo y levantó el ratón muy suavemente y lo puso sobre la orilla del río.

El ratón se sacudió y se acostó en la hierba, intentaba recuperarse del gran susto.

Ug volvió a sentarse en la orilla del río, con su gran cabeza en sus grandes manos. Se sentía más solitario que nunca. Esa noche no comió nada, ni hizo fuego. Se acurrucó en la cama y se quedó allí sin poder dormir. Se sentía muy, muy solo.

Pero a la mañana siguiente sucedió algo. Ug acababa de levantarse cuando escuchó el ruido de unas patitas minúsculas. 

Alguien viene. Es el ratón. Dijo alegremente Ug.

 El ratón llevaba en sus patas una flor, la puso a los pies de Ug y él lo miró con sus grandes ojos azules.

Gracias querido amigo, usted me ha salvado la vida. Le dijo el ratón con una gran sonrisa.

Ug estaba completamente sorprendido. Se dio cuenta de que la flor era un agradecimiento del ratón.

¡Había hecho un amigo!

Se sintió tan feliz que empezó a cantar. Se levantó y bailó de alegría por la cueva. Se sentía tan bien que cruzó a través del río, cantando y cantando.

 ¡Que feliz me siento ya tengo un amigo, lalalaralala, rirorirori!

 No podía dejar de sonreír a todos los que conocía. Al principio la gente sospechaba.

¡Ey, escuchen, el gigante gruñón está cantando y que bien lo hace!: dijo un gorrión.

 ¿Sera posible que pueda, estar tan feliz y amistoso? Dijo con sorpresa el pequeño mamut.

 ¡Pero si siempre estaba enojado y ruidoso! Dijo el gavilán.

Todos muy sorprendidos, empezaron a asomar la cabeza y a salir poco a poco de sus escondites.

 Al final empezaron a creer en él. ¡Uyyy que gran alivio jajajaja! Agrego una ardilla.

 Todos sonrieron y estrecharon la mano de Ug y también compartieron su felicidad, con sonrisas, abrazos y aplausos.

Y después de un tiempo ya nadie le temía. Dejó atrás su vieja y solitaria cueva y vino a vivir con todos los demás. Hizo muchos amigos y nunca más se sintió solo. Y al final se le dio el nombre Ug el Amoroso, porque lo que más le gustaba era dar abrazos.

Adaptación para radio de VCSradio.net al cuento publicado en cuentosinfantiles.net

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