Cómo Kenia está reviviendo las antiguas tradiciones
La modernidad ha dotado a la humanidad de muchas cosas buenas. En el proceso, muchas prácticas han sido descartadas a ciegas con el pretexto de que son inútiles u obsoletas. Esto ha creado una sensación de pérdida para numerosas culturas en todo el mundo, y muchas comunidades sienten que ignorar sus tradiciones ha destruido de alguna manera su cohesión social. Algunos se han dado cuenta de que sus antiguas tradiciones aún tienen valor en el mundo moderno. En Kenia, ha habido un movimiento para revitalizar las prácticas ancestrales.
Murriira
Entre la comunidad de Tharakan, solía haber una práctica llamada «Muriira». Este era un ritual practicado por la tribu cuando la comunidad estaba amenazada con cualquier tipo de peste o enfermedad. La palabra «Muriira» significa esencialmente detenerse o desecharse.
“El ritual Muriira exige que las personas proporcionen y preparen semillas sagradas (sorgo y mijo africano) y que también busquen hierbas silvestres para que las usen los Ancianos. Estas semillas deben prepararse de manera específica durante los ocho días del ritual, en lo que los miembros de la comunidad también pueden ayudar, bajo la instrucción de los Ancianos», según Terralingua.
Usando planes específicos, los miembros de la tribu hacen marigi, que son modelos pequeños que parecen puertas cerradas. Cuando todos los ingredientes del ritual están listos, las personas rezan cánticos sagrados durante una procesión en su comunidad bajo el liderazgo de sus Ancianos. Luego, estos cavan hoyos y entierran el marigi en todos los caminos que conducen a la comunidad. La práctica se ha recuperado durante la actual pandemia de COVID-19, e incluso personas que nunca creyeron en estos rituales han colaborado.
Bosques de kaya
Kaya básicamente se refiere a las aldeas ancestrales, hoy abandonadas, de la tribu Mijikenda que están en medio de bosques. En las últimas décadas, muchos miembros de la comunidad se han mudado cerca de las granjas fuera de los bosques buscando una vida mejor. Sin embargo, siguen comprometidos con el cuidado de los kayas debido a sus vínculos ancestrales. Hay alrededor de 45 de estos kayas en Kenia. Con áreas de entre 10 y 900 hectáreas, estos kayas son puntos críticos de biodiversidad. Se dice que casi el 25 por ciento de las especies raras de Kenia se encuentran en los kayas.
Actividades como la minería, la tala ilegal, el acaparamiento de tierras y las invasiones agrícolas están dañando los kayas, causando un gran daño a las especies animales y vegetales de Kenia. Se han formado muchas ONG que, en asociación con los Ancianos tribales, fortalecen las prácticas tradicionales del manejo de los kayas, y restauran los bosques destruidos.
Algunos miembros están preocupados por el desinterés de la generación más joven en las prácticas tradicionales y la negligencia en la protección de los kayas. La pobreza también es un gran desafío cuando se trata de protegerlos. Los recursos económicos proporcionados por los bosques de kaya son una atracción demasiado grande para las comunidades empobrecidas, por lo que es difícil protegerlos de la invasión y la eventual destrucción.
Consejo de Dedha
Hace unos años, los miembros de la comunidad Borana solían perder una gran cantidad de vacas debido a las frecuentes sequías. Dado que los ingresos de la tribu se derivaban en gran medida del pastoreo, la pérdida de ganado se convirtió en un problema de supervivencia para la comunidad. Antes de 1963, los Borana solían administrar la tierra en unidades «Dedha». Básicamente, un consejo de ancianos decidía sobre la asignación de recursos, resolución de disputas y el orden social entre las tribus. Esto aseguraba que el uso de pastos y agua por parte de la comunidad estuviera dentro de niveles razonables para permitir a los miembros resistir las sequías.
Después de independizarse en 1963, el gobierno de Kenia rechazó la autoridad de los consejos de Dedha y la policía se hizo cargo de gestionar cualquier disputa de asignación de recursos. Como resultado, a los agricultores se les permitió dejar que su ganado pastara sin control, lo que provocaba que el agua se agotara antes de terminar la estación seca. Casi cinco décadas después, en 2011, las tribus decidieron recuperar el sistema de consejos de Dedha. Finalmente, gracias a la recuperación de esta práctica ancestral, los pastores dejaron de quejarse por la muerte de su ganado, como consecuencia de las sequías.
Redacción: Vision Times

