Depende de quién proceda la orden

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Depende de quién proceda la orden es un ameno cuento que, nos deja valiosas enseñanzas. A continuación, lo puedes escuchar o leer

En uno de esos raros momentos de descanso que se permitía un poderoso monarca, entabló amigable conversación con uno de sus ministros. Este ministro, al margen de sus funciones en la corte, en las cuales era muy diligente, estaba muy interesado por la evolución espiritual. Había sido aceptado como discípulo por un sabio gurú, quien lo guiaba en el camino de la cultivación y la práctica del mantra. Hablaban sobre este tema.

-¿Puedo yo elegir mi propio mantra y tendrá el mismo poder que tiene el que te ha entregado tu mentor? -preguntó el monarca.

-No -aseveró el ministro-. El mantra que proporciona el gurú es más poderoso. Sus palabras tienen un poder que las nuestras no pueden alcanzar, a menos que logremos llegar a su nivel de conocimiento.

-Sinceramente -declaró el rey-, no veo en absoluto ninguna razón para ello. Soy un monarca poderoso y mis palabras también pueden lograr grandes resultados.

Entonces el ministro se volvió hacia el jefe de la guardia y le ordenó:

-Detengan a su majestad.

El jefe de la guardia lo miró fijamente y no hizo el menor caso de la orden.

Viendo esto, el monarca, indignado ante tal atrevimiento, ordenó a su vez:

-¡Detengan a este hombre y encarcélenlo!

Inmediatamente, el jefe de la guardia mandó a sus hombres a prender al ministro. Cuando ya se disponían a llevarlo a prisión, el ministro dijo:

-Señor, ¿te das cuenta? Depende de quién proceda la orden.

El monarca, a quien tampoco le faltaba algo de sabiduría, ordenó con una sonrisa que lo liberaran.

Reflexión: No importa que tan poderosos seamos en la tierra, solo podemos ser dueños de un reino efímero. La sabiduría espiritual solo podemos obtenerla a través de un largo proceso, que conlleva la humildad y el desprendimiento.

Cuento anónimo indio

Narración: Javier Hernández

Foto portada: pxfuel