El conde de Saint Germain: breve historia de un inmortal
Esta misteriosa y atractiva figura del siglo XVIII sigue siendo un enigma en la actualidad, por los múltiples registros de su presencia a lo largo de la historia. Por su aspecto, parecía no experimentar el paso del tiempo y solía moverse permanentemente, llevando consigo el gran secreto de su personalidad, tan cautivadora como oscura.
¿Quién fue el Conde de St. Germain realmente? Quizás aún más importante, ¿era alguien real o simplemente un personaje ficticio que logró tejerse inteligentemente en la realidad?
Si bien no está claro cuándo o dónde nació, la exquisita personalidad de St. Germain nunca dejó de cautivar en los innumerables lugares que visitó. Fue alabado tanto por la sabiduría que dispensaba como por su aura de misterio.
Debido a su discreción, se desconocen su origen, fortuna y estado civil. Algunos insisten en que nació en 1696, como hijo de Ferenz Rakoczy II, último rey de Transilvania. Lo primero que se sabe de él es que regresa a Francia en 1758, después de cumplir misiones diplomáticas en Holanda, Inglaterra y Alemania.
Su dominio de idiomas (francés, inglés, chino, árabe, sánscrito, italiano, español y otros) y sus conocimientos de política, historia, artes, poesía, medicina, química, pintura, música y diversas ciencias, le brindaron la admiración de nobles y reyes.
En París, obtuvo la protección de Luis XV, lo que despertó los celos entre la aristocracia francesa. Su educación y elegancia fueron elogiadas por personajes famosos de la época, como Casanova y Cagliostro.
Múltiples viajes
A menudo bromeaba diciendo que tenía siglos de edad, a pesar de su joven apariencia. También fue un iniciado en el arte de la alquimia y afirmó poder hacer oro. St. Germain, viajero consumado, visitó lugares tan distantes como Turquía, Tíbet, México y todo el continente africano. Se decía que Europa era su hogar.
Acostumbraba adoptar una nueva identidad con cada lugar. En Holanda se le conoció como el Conde de Surmont; en Bélgica como el Marqués de Montserrat; en Rusia, donde se codeó con Catalina II, pasó a ser conocido como el general Welldone; en Alemania se hacía llamar príncipe Rakoczky, pero se descubrió su verdadera identidad, lo que lo obligó a salir del país.
Algunos se han preguntado si había un significado secreto asociado a su nombre, ya que «Saint Germain» no sugería necesariamente una ubicación. Se cree que fue un apodo derivado del latín «Sanctus Germanus», que significa «hermano santo».
En 1779 el misterioso conde llegó a Eckenförde, Alemania, bajo la tutela del príncipe Carlos de Hesse-Cassel. Algunos registros oficiales dicen que falleció en su residencia allí en 1784; sin embargo, no hay lápida que lleve su nombre, por lo que muchos creen que solo escenificó su desaparición en esta ciudad. Algunos registros indican que tenía casi 100 años en ese momento, aunque parecía tener solo 40. Más extraño aún, un certificado de defunción dice que en realidad murió y fue enterrado ese año en Silesia, la actual Polonia.
Múltiples talentos
Además de sus muchos logros, se le atribuye haber ayudado a fundar los Estados Unidos de América y haberle dado a Anton Mesmer los secretos del hipnotismo. Pero sus misteriosos logros perduraron mucho después de su supuesta muerte. Se ha registrado que en 1789 regresó a Francia, radiante y fresco, presentándose ante la reina María Antonieta.
Desde esta fecha, su historia se vuelve más confusa. Su supuesta desaparición y los posteriores logros post-mortem fueron relatados por tantas personas en tantas circunstancias diferentes que se volvió imposible distinguir la verdad de la fantasía.
Habiendo estado su vida rodeada por tanto misterio, ¡Muchos incluso han declarado que nunca ha muerto! Actualmente abundan los cuentos de que, quizás conociendo el secreto de la inmortalidad, había vivido en el Antiguo Egipto, la Roma Imperial, la Edad Media y en diferentes regiones de la Europa moderna.
Siempre se le ha asociado con el ocultismo y las sociedades secretas. Ha estado vinculado a varias de estas, incluidos los rosacruces, masones, los Caballeros de la Luz, los Illuminati y la Orden de los Templarios. Se afirma que posó para una foto con Madame Blavatsky de la Sociedad Teosófica. También se le considera fundador de la metafísica cristiana.
Se dice que apoyó a Akhenaton para fundar su religión monoteísta y también se le atribuye la fundación de los masones. Algunos otros creen que fue Christian Rosenkreutz, fundador de los Rosacruces, o incluso el filósofo y científico Francis Bacon. También se dice que le dio a Cristóbal Colón mapas secretos que le permitieron descubrir América.
Realidad o ficción
Sin duda, ciertos detalles de la existencia del Conde de Saint Germain son altamente sospechosos, pero ¿quién puede distinguir claramente lo real de lo ficticio? ¿Y cómo logra aún inspirar tanta intriga? De cualquier manera, este cortesano «inmortal» ha logrado, como mínimo, mantener viva su leyenda.
Escrito por Leonardo Vinitini para The Epoch Times.com
Narración: Javier Pérez
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