Viaje al origen de la materia

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¿Qué constituye exactamente el universo?

La ciencia nos dice que algunos de los elementos más pequeños que conforman nuestro mundo son los átomos. Un átomo está compuesto por electrones y un núcleo, constituido por protones y neutrones. Profundizando más, los protones y neutrones están formados por partículas extremadamente pequeñas llamadas quarks. Aún más profundo encontramos al neutrino, una de las partículas más diminutas conocidas por la ciencia moderna. Los neutrinos son tan pequeños que algunos físicos dicen que no tienen masa. Millones de estas partículas vienen desde el sol, atravesando nuestros cuerpos como si no existiéramos. Si nuestro viaje microscópico continúa hacia partículas aún más pequeñas, nos adentramos en una tierra desconocida, generando preguntas que incluso perturban a los físicos cuánticos.

Átomo: Si nuestros cuerpos fueran puestos bajo un microscopio poderoso, lo que probablemente se vería sería un mar de granos de arena en perpetuo movimiento. (Photos.com)

Desde que Demócrito propuso la existencia de “atoma”, o “partículas indivisibles”, hace más de dos milenios, el hombre ha continuado explorando los ladrillos constructivos fundamentales del universo. En el último siglo, no solo se descubrió la estructura interna del átomo, sino que se ha conocido su división primordial. Alguna vez se creyó que los protones, neutrones y electrones eran las últimas partículas del universo. Pero el descubrimiento de partículas más pequeñas continuó el viaje hacia abajo. Como aún no existe ningún instrumento para ver realmente a estos pequeños ladrillos fundamentales, nos preguntamos: ¿Cuándo se termina este viaje?

La teoría de las supercuerdas

La teoría de supercuerdas de la física cuántica propone que existe un mundo aún más diminuto. Según los físicos, partículas como los neutrinos, los quarks, mesones, leptones, bosones y otros son las manifestaciones observables de cordones de una pequeñez inimaginable. La teoría de cuerdas propone que estas bolas de hilo subatómico vibran constantemente. Y al observarlas, diferentes formas de vibración aparecen como diferentes tipos de partículas.

En este punto, llegamos a un nivel muy difícil de imaginar. Estas cuerdas fundamentales tienen un diámetro aproximado de una millonésima de billonésima de billonésima de centímetro. De hecho, los científicos encuentran que ni siquiera ocupan ningún volumen de espacio. Pero esto provoca una paradoja increíble de la materia … ¡que no existe!

Si pudiéramos magnificar un átomo de modo que tenga un diámetro de 200 metros, el núcleo en el centro sería del tamaño de un grano de arena. Y la nube de electrones, prácticamente imperceptible, giraría alrededor del núcleo a una distancia de 100 metros. También encontramos evidencia similar de este fenómeno microcósmico en el macrocosmos.

Una sustancia que la ciencia llama “materia oscura” y que constituye más del 90 por ciento del universo, es un enigma para los astrofísicos, quienes, a pesar de no poder verla, han observado su influencia gravitacional en las galaxias.

Tortugas hasta el final

En su libro de 1979 El cerebro de Broca: reflexiones sobre el romance de la ciencia, el famoso astrónomo Carl Sagan utilizó un cuento para describir la naturaleza del universo. La historia presenta a un viajero occidental cuestionando a un filósofo oriental. Cuando le pide que describa la naturaleza del mundo, el filósofo explica que es una gran esfera que descansa sobre el lomo de una tortuga. Cuando el viajero pregunta en qué descansa la tortuga, el filósofo responde que sobre otra tortuga. El viajero insiste sobre lo que hay debajo, pero el filósofo replica que no hay más que tortugas hacia abajo. Sagan ilustraba una teoría cosmológica conocida como regresión infinita, en la que no hay una capa final de materia desde el macrocosmos hacia el microcosmos; simplemente continúa infinitamente.

Estatua de Buda en la isla de Lantau, Hong Kong, con el símbolo de la esvástica en el pecho. (Shutterstock *)

Según esto, si pudiéramos reducirnos a un tamaño muy pequeño y entrar en un universo igualmente diminuto, con personas, montañas y ríos, ¿las partículas fundamentales de ese universo serían la manifestación de un universo aún más pequeño, y así? Estas nociones superan a la ciencia moderna, pero no a la sabiduría antigua. El Buda histórico, Śākyamuni, dijo que dentro de un grano de arena hay 3,000 mundos. Y que dentro de cada uno de esos 3,000 mundos, hay granos de arena que también contienen 3,000 mundos. La filosofía china antigua ofrece relatos similares. Pero, ¿significa esto el final del viaje? ¿Encontraremos solamente más tortugas debajo?

Muchas preguntas, pocas respuestas

¿Qué tan lejos está el hombre de identificar los bloques constructivos fundamentales del universo? ¿Se alcanzarán alguna vez, o solo podemos imaginar lo que hay en nuestro camino hacia el infinito? ¿Gente diminuta, quizás? ¿Partículas naturales extremadamente diferentes a las que conocemos? ¿Y por qué todo el espacio vacío? «Todo lo que vemos en este mundo es una ilusión» es una antigua sentencia budista. Aunque muchos han imaginado que esta oración es meramente filosófica, tal vez indique el camino que conduce a una verdad mayor en nuestro viaje hacia la esencia de la materia.

Escrito por Leonardo Vintini para The Epoch Times.com

Narración: Viviana Núñez

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