La estrategia de un guerrero que derrotó a un enemigo invencible

La estrategia del guerrero que derrotó a un enemigo invencible

Han Xin, fue un general y estratega militar chino que contribuyó en gran medida a la fundación de la dinastía Han, la cual gobernó entre el 206 antes de Cristo y el 220 después de  Cristo.

Han Xin. Brillante estratega proveniente de una familia pobre. (Blue Hsiao/La Gran Época)

Durante las revueltas que se produjeron al final de la dinastía Qin, entre el 206 y el 202 antes de Cristo, Han Xin estaba al servicio de Liu Bang, quién se convertiría en el primer emperador de la dinastía Han. En 205 obtuvo permiso de atacar al Estado de Zhao. Este contaba con 200,000 soldados, mientras que Han Xin llevaba una fuerza de solo unos 30.000 hombres.

El ejército de Zhao tenía una posición favorable en un importante paso. Al lado oeste de la montaña Taihang, con el río Jinman en frente de ella.

Han Xin conocía muy bien las condiciones desfavorables en que estaban sus tropas. También era consciente de que sus soldados estaban cansados después del largo viaje y sus suministros podrían acabarse rápidamente, por lo que ideó un plan.

Han Xin conocía muy bien las condiciones desfavorables en que estaban sus tropas, en una montaña, con el río a su espalda. Imagen Ilustrativa (David Mark en Pixabay)

Entonces ordenó a la mayoría de su ejército moverse frente al río y formarse de cara al campamento de Zhao. Luego les ordenó hacer trincheras y fortificaciones.

Los generales enemigos se rieron de Han Xin sobre lo que pareció un error táctico, ya que no había manera de retirarse con el río detrás de ellos, en caso de derrota. Han Xin no se inmutó. Había ordenado en secreto a un equipo de 2000 soldados ocupar las montañas que rodeaban el campamento de Zhao y colocar las banderas de Han visiblemente en el campo, tan pronto como los soldados de Zhao se alejaran.

Esa noche, Han Xin pidió a sus soldados que solo comieran aperitivos y prometió festejar al día siguiente después de destruir el ejército de Zhao. A pesar de que siguieron sus órdenes, ni siquiera sus propios oficiales creían que tal victoria pudiera suceder.

A la mañana siguiente, Han Xin ordenó a su ejército marchar hacia el paso con banderas y tambores. Las principales fuerzas de Zhao dejaron su campamento para perseguir el ejército de Han, convencidos de que obtendrían una fácil victoria.

Después de una escaramuza, Han Xin ordenó a sus soldados una retirada ficticia, abandonando las banderas. Ante esto, los guardias del campamento de Zhao dejaron su posición para unirse a la persecución. Una vez llegaron al río, las tropas de Han no tuvieron más remedio que luchar desesperadamente, pues no tenían posibilidad de huir, con el río a sus espaldas.

Tan pronto como el campamento de Zhao quedó solo, los 2000 hombres que se encontraban ocultos en la montaña, ingresaron y cambiaron las banderas del enemigo por las de Han.

Después de una larga y feroz batalla en la ribera del río, los generales Zhao decidieron retirarse para reagrupar sus tropas, ante la imposibilidad de derrotar completamente al ejército de Han Xin. Pero al llegar a su campamento, lo encontraron ocupado por las banderas de Han. Ante esto, asumieron que el rey Zhao Xie había sido capturado o muerto, y los soldados comenzaron a desertar desordenadamente.

Aprovechando la confusión, Han Xin atacó por todos los flancos y obtuvo rápidamente una victoria aplastante sobre el desorganizado ejército de Zhao.

Han Xin, estratega militar y general que contribuyó en gran medida a la fundación de la dinastía Han (206 a. C. – 220 d. C.). (Dominio público/WikimediaCommons)

Después de la batalla, durante la fiesta de celebración que había prometido, le preguntaron a Han Xin por qué había alineado a los hombres con el río a sus espaldas. Él respondió: En tal situación, ellos lucharán hasta la muerte, porque es imposible huir. Si fueran puestos en un lugar desde pudieran retirarse, al ver la superioridad del enemigo, lo harían.

Esta estrategia originó la expresión de “luchar una batalla de espaldas al río”. Esta se aplica ante una situación en la que no queda otra alternativa que luchar hasta obtener la victoria. De lo contrario solo se puede esperar la derrota o la muerte.

Escrito por Carlos Morales con información de The Epoch Times

Locución: Javier Hernández

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