¿Por Qué le Caemos Mal a la Gente Cuando Apenas nos Conoce?


7 minutos de lectura. Cuando una persona juzga a otra sin conocerla, está siendo manejada inconscientemente por un sesgo cognitivo llamado Efecto Halo. Veamos de qué se trata…


A veces nos preguntamos qué hice de malo para que esta persona me mire como si le hubiera hecho algo malo, si nos acabamos de conocer. Sí, esta actitud nos desconcierta, pero es posible que ella sea víctima de un sesgo cognitivo llamado ‘Efecto Halo’.

Recuerdo que mi abuela a quien yo admiraba mucho me decía: ‘Desconfía de los hombres que tienen los ojos pequeños porque son malos’. Yo le creí, y esta concepción guió mis relaciones escolares. Pero cuando empecé mis estudios de psicología, me di cuenta de cuán ridícula era esa idea. ¡Cuántas oportunidades habré perdido de conocer a chicos interesantes de ojos pequeños!

El Efecto Halo no es un tema nuevo. Fue estudiado desde 1920 por el psicólogo Edward L Thorndike, precursor de la teoría conductista.

Este efecto trata de que el concepto que se tenga de un solo aspecto decide la evaluación de otros aspectos, y por ende el juicio completo de la evaluación se ve afectado. En otras palabras, “En el efecto «halo» una persona que es vista de forma positiva en alguno- de sus rasgos, tenderá a verse positiva en otros rasgos” (Castilla, C. A. A., 2006, pág. 13).

Esto es mejor entendido si acudimos al significado de la palabra halo.

El halo es un resplandor que emana de una fuente determinada, pero esa luz se extiende más allá de su campo, iluminando elementos de un área mayor.

Si esto se aplica al comportamiento humano, es cuando un prejuicio acerca de algo o alguien se extiende a otros aspectos sin tener absolutamente ninguna relación.

El Efecto Halo lleva a poner etiquetas sobre las personas. Foto Envato

Por ejemplo, si esa persona es bella, se cree que necesariamente es buena e inteligente, con una personalidad atractiva, y un profesional de éxito. O, al contrario, si esta persona es fea, el sesgo es que seguramente también es deshonesta y peligrosa. Un atributo nos lleva automáticamente a deducir los otros.

Castilla, C. A. A. (2006) afirma:

“El efecto halo indica que quienes son vistos de forma muy positiva en un rasgo tienden a verse como poseedores de otros rasgos positivos. La acentuación perceptiva y el efecto halo pueden explicar por qué las personas de elevado rango, posición o prestigio, son percibidas de forma más favorable de lo que sus verdaderas cualidades merecen”. (p.14)

Sin realizar una evaluación consiente, hacemos un juicio apresurado, o sea que la primera impresión queda fijada, sea positiva o negativa, de acuerdo al sesgo que tengamos de la caracteriza principal de esta persona.

Este sesgo cognitivo es un error de juicio bastante poderoso que puede invalidar la capacidad y el valor de una persona.

¿Por qué se produce el Efecto Halo?

Este Efecto Halo es una reacción normal del cerebro, el cual siempre trata de economizar energía y buscar atajos para evitar la fatiga.

Analizar conscientemente a una persona requiere tiempo para investigar sobre ella, confrontar la información, indagar, etc. Así que es más cómodo sacar una conclusión rápida en base a una idea preconcebida que está en la memoria.

Este proceso mental se lleva a cabo en forma inconsciente. Es el Efecto Halo en acción.

Algunos ejemplos del Efecto Halo

El Efecto Halo puede impregnar todos los aspectos de la vida: el trabajo, frente a un colega nuevo, en la calle, puede ocurrir en cualquier momento. Puede obnubilarnos sin que nos demos cuenta de ello.

Por ejemplo, cuando vamos a una entrevista de trabajo, normalmente debemos ir bien vestidos porque por lo general el Efecto Halo de la primera impresión, es definitivo.

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En colegios y universidades el alumno con mejor presentación personal puede tener la preferencia de sus maestros sobre aquellos de apariencia descuidada y sucia. Los compañeros de clase también pueden juzgar a otros por su forma de vestir, raza, o comportamientos que consideran ‘raros’. Este es el origen del bullying.

Los compañeros de clase también pueden juzgar a otros por su apariencia. Foto Envato

En política, la apariencia física y la empatía de los candidatos son más importantes para los votantes que las propuestas de gobierno o su idoneidad para desempeñarse.

En muchas empresas, tanto directivas como trabajadores, manejan sesgos respecto al sexo, la raza, la universidad donde estudió, el estrato social, la apariencia externa, etc.

En marketing el Efecto Halo está ligado a palabras etiquetas como ‘orgánico’, ‘libre de grasas trans’, ‘bajo en azúcar’, ‘fitness’, etc. Estas palabras influyen la decisión de compra, pues consideran que son productos saludables, aptos para diabéticos, para alérgicos, etc. El comprador queda tranquilo y ya no piensa más.

Si hay alguna explicación o advertencia, el cerebro evita leerlas porque esto exige un esfuerzo mental.  

¿Cómo podemos evitar el Efecto Halo?

Lo primero, debemos ser conscientes de que tenemos el hábito de hacer juicios apresurados.

Luego, peguntarnos si la información que tenemos acerca de alguien o algo es correcta o no, si esta información es suficiente para lanzar un juicio definitivo. El Efecto Halo prevalece hasta que se verifique lo contario.

Hay que tomarnos un par de segundos para reflexionar y no quedarnos con el primer juicio. Averiguar un poco para conocer quién está detrás de esa apariencia y no pegarle etiquetas indelebles.

Ser conscientes de los estereotipos que existen y detectarlos en nuestros pensamientos, solo así podremos erradicarlos.

Ventajas del Efecto Halo

A pesar de sus efectos limitantes, el Efecto Halo también tiene ventajas.

Cuando la persona u objeto no es relevante para nuestra vida, podemos ahorrar tiempo útil si el Efecto Halo nos deja tener una idea general acerca de ellos.

Así mismo, al enfrentarnos a situaciones rápidas, sin tiempo para reflexionar, es bueno confiar en nuestras ideas preconcebidas pues podrían salvarnos la vida o evitarnos cosas desagradables. Por ejemplo, si en una calle nos encontramos con alguien que camina, se mueve o mira como un atracador, lo mejor es escuchar nuestros prejuicios y huir.

A veces, ante personas que nos producen dudas o temores, debemos confiar en nuestras corazonadas sin recurrir a análisis profundos, posiblemente así podremos evitarnos la presencia de personas dañinas en nuestra vida. De vez en cuando, debemos hacerle caso a lo inculcado por nuestros padres y ser un poco ‘desconfiado’. Puede ser cuestión de supervivencia.

Artículo escrito por Beatriz Rodríguez C.

Fuentes:

Castilla, C. A. A. (2006). Enfoques teóricos sobre la percepción que tienen las personasHorizontes pedagógicos8(1), 1.

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