25 de abril, día infame que ‘justificó’ la persecución más brutal de China


Tiempo de lectura 9 min. El 25 de abril de 1999 sucedió un hecho infame en Beijín que dio inicio a la persecución mas brutal de los últimos tiempos.


En China, hace ya 23 años, el 25 de abril de 1999, sucedió un hecho muy notable por su magnitud y significado posterior, que dejó huella imborrable; no solo en un grupo espiritual llamado Falun Gong, sino en la memoria del mismo Partido Comunista Chino.

La característica reconocida a nivel mundial y destacada en los medios fue su forma ordenada y pacífica de manifestarse. La ciudad no se vio afectada por esta.

Falun Gong o Falun Dafa es una antigua práctica de meditación, cuyos principios rectores son Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Después de tantos años de ateísmo impuesto, el pueblo aceptó de buena manera sus enseñanzas y el grupo creció rápidamente, llegando, según las autoridades chinas a cerca de 100 millones de seguidores. Se les podía ver en parques y avenidas practicando al amanecer y al anochecer. El impacto espiritual en la sociedad fue enorme.

Qué fue lo que sucedió

El 25 de abril de 1999, en Zhongnanhai, frente a la sede del gobierno en Beijín, una aglomeración gigantesca ocurre en forma espontánea y pacífica, compuesta por más de 10 mil personas, todos practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong. 

El motivo: Hacer tres solicitudes al gobierno: Otorgar a Falun Gong el estatus legal de práctica espiritual no política; Permitir la publicación de los libros del fundador de Falun Gong, el señor Li Hongzhi; pedir la liberación de 45 practicantes arrestados el día anterior en Tianjin.

Antecedentes

En realidad, el acoso a los practicantes había comenzado desde 1996, cuando al ver el tamaño del grupo de practicantes, el Ministerio de Propaganda del régimen ordenó la difamación de la práctica, con la consiguiente prohibición de publicar y distribuir sus libros. La policía procedió a confiscar y destruir los libros e inició una campaña de hostigamiento a practicantes, e interrupciones violentas a los ejercicios en los parques.

El detonante del conflicto fue que el día anterior; una revista nacional de la ciudad costera de Tianjin publicó mentiras y calumnias sobre Falun Dafa, lo cual tuvo un mal efecto sobre el grupo. Algunos escribieron a la revista para pedirle se retractara de los falsos informes, mientras que otros se acercaron a las instalaciones para hacerlo en persona.

La policía antidisturbios apareció utilizando porras y cañones de agua de alta presión, y arrestó a 45 practicantes. Ante esto, otros practicantes acudieron a la Municipalidad de Tianjin para apelar y allí les dijeron que fueran a la Oficina de Apelaciones del Consejo de Estado en Beijing.

Fue aquí cuando uno a uno se acercaron para apelar en Beijín, formándose en poco tiempo la segunda mayor reunión espontánea, después de las protestas estudiantiles de 1989 en la plaza Tiananmen.

Cómo fue la apelación

Cuando comenzó la aglomeración silenciosa, llegaron cerca de 1000 agentes de seguridad pública y policías de civil quienes organizaron a los presentes alrededor de la sede de gobierno, contra el muro rodeando las instalaciones.

Los medios de comunicación extranjeros mostraron imágenes de la forma tan pacífica y ordenada de las personas concentradas allí; no se gritaron consignas ni sacaron pancartas ni banderas; el ambiente fue de cordialidad y hasta la policía se acercó para compartir cigarrillos con algunos manifestantes. No hubo empujones ni maldiciones e incluso los mismos manifestantes llevaron bolsas de basura para recoger la basura, al final la calle quedó absolutamente limpia. Esto era algo nunca antes visto.

Periodistas y analistas internacionales resaltaron el buen comportamiento de los manifestantes:

“Ningún registro, filmación o relato creíble sugiere que los practicantes de Falun Gong hicieron algo que fuera ligeramente provocativo durante todo el evento, que duró 16 horas. No arrojaban basura, no fumaban, no cantaban o hablaban con los periodistas”, reportó Ethan Gutmann, periodista y escritor sobre asuntos de China, para la prensa internacional.

Desarrollo

Al final de la tarde algunos de los practicantes fueron llevados adentro de las oficinas para hablar con el entonces Premier Zhu Rongji, quien más tarde emitió una orden para liberar a los 45 arrestados en Tianjin, y cerca de las 9 de la noche, les informaron a los practicantes que ya todo estaba solucionado. La multitud se dispersó silenciosamente.

Cuentan algunas personas, que vieron al entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh) Jiang Zemin observar a la multitud escondido desde un automóvil, tal vez maquinando lo que iba a hacer posteriormente.

Se inicia una persecución sin precedentes

Sólo habían pasado tres meses desde la manifestación pacífica, cuando el 20 de julio, Jiang Zemin, prohibió en todo el país de manera ilegal la práctica de Falun Gong. Con esto pretendía calmar la agitación que había al interior del PCCh y así afianzar su poder personal.

En forma muy hábil, Jiang aprovechó el evento del 25 de abril asegurar que Falun Gong era una amenaza política porque en la apelación había ‘rodeado’ la sede de gobierno y eso era un peligro para la estabilidad del régimen. En otras palabras, utilizó este evento para justificar la persecución que él mismo iba a ordenar.

Lo primero que hizo fue convencer al Politburó del Partido Comunista a través de una carta que escribió el mismo día de la manifestación, describiendo a Falun Gong como un grupo religioso que operaba a nivel nacional con una visión contraria a la del comunismo y el marxismo, con un objetivo político. (la carta salió al público en 2006).

Antes de comenzar la persecución, creó la Oficina 610 -una entidad secreta con las mismas características de la Gestapo-, encargada dirigir y supervisar las acciones contra Falun Gong.

Sacaron al público una película difamatoria mostrando la apelación como un acto terrorista. Los medios de comunicación estatales iniciaron la más grande campaña de desprestigio, haciendo eco de que la apelación del 25 de abril había sido un motín. Desafortunadamente los medios internacionales replicaron estos informes.

“Debido a que los medios de comunicación occidentales saben tan poco de Falun Gong, esta ficción sobrevive en los relatos sobre el 25 de abril…Se repite en los trabajos académicos sobre la historia de Falun Gong, y es considerado casi como el pecado original del movimiento”, escribe Gutmann.

Desde este día, 20 de julio de 1999 hasta hoy, la feroz persecución iniciada por Jiang ha dejado miles de muertes y sufrimiento de personas que solo pedían su derecho a ejercer su espiritualidad.

“La persecución se justificó con el mito de un día de infamia -el 25 de abril-, una ficción inventada como pretexto para llevar a cabo una persecución sin precedentes, una que continúa hasta el día de hoy”, concluye Gutmann.

Artículo escrito por VCSradio.net

Fuentes: Minghui.org y The Epoch Times

Foto: Evento del 25 de abril de 1999 en Zhonanhai, Beijing utilizado como excusa para comenzar la persecución al grupo espiritual Falun Gong. (Minghui.org)

Ethan Gutmann es escritor y periodista experto en asuntos sobre China, ha escrito para el Wall Street Journal Asia, Investor’s Business Daily, Weekly Standard, National Review y el World Affairs Journal, entre otros.


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