Cultura de la Cancelación: Censura Aceptada que se Expande por el Mundo


7:30 minutos. La cultura de la cancelación ha logrado imponerse como una forma de censura social. Quien no se amolde a lo «políticamente correcto» es condenado como si se tratara de una célula maligna.


La llamada “cultura de la cancelación” es un fenómeno que se ha ido masificando a medida que, a través de las redes sociales, se aprecia su eficacia para anular toda opinión que sea considerada incorrecta.

Se trata, ni más ni menos, que de estigmatizar a una persona, grupo o entidad cuya opinión no encaja con aquella que otro grupo determinado de personas considera correcta, según los estándares sociales impuestos actualmente.

De acuerdo con esto, cualquier persona puede estar expuesta a ser eliminada de las redes, o a perder su trabajo o su medio de ingresos, si su opinión es tachada de discriminatoria u ofensiva. El problema es que, quienes evalúan esto no son expertos sino personas con intereses, que observan desde el ángulo subjetivo de su prejuicio.

Posiblemente el caso más notorio es el de la escritora británica J.K. Rowling, creadora de la saga de Harry Potter. Debido a unos comentarios hechos en Twitter en 2020, que fueron calificados de transfóbicos, fue criticada duramente. Además, fue rechazada por los miembros del elenco de la famosa serie, y sus libros fueron vetados en muchos centros educativos. También ha sido constantemente amenazada, y no se le invitó a la ceremonia de celebración por los 20 años del estreno de Harry Potter.

Pero la aplicación de las sanciones no es equitativa.

También es conocido el caso de Gina Carano, actriz de la serie de Disney “The Mandalorian”, quien fue acusada de emitir opiniones antisemitas. Por este motivo, fue despedida en medio de insultos de muchos de sus seguidores.

Posteriormente, la también actriz Whoopi Goldberg, en su programa del canal ABC, propiedad de Disney, hizo comentarios en realidad antisemitas. Pero, como ella está ideológicamente más alineada con el pensamiento progresista de Disney, solo fue suspendida por dos semanas.

Lo anterior nos muestra que no se trata necesariamente de preservar la ‘corrección’ en las opiniones que se emiten. Muchas veces, como en los ejemplos anteriores, se trata más de eliminar a aquellos que no comulgan con las ideologías de izquierda.

De hecho, aunque esta mal llamada cultura se enfoca principalmente en temas raciales, feministas, LGBT o inmigrantes, se ha extendido a todos los ámbitos sociales.

Vemos claramente que lo considerado correcto debe estar alineado con las ideologías progresistas. Todo aquello que se salga de ese marco se considera fascista o neo nazi. Para quienes ejercen de guardianes de la corrección, no existen los términos medios.

No obstante, la corriente de opinión que se ha ido formando a través de las redes sociales está conduciéndonos rápidamente hacia el mundo del pensamiento único. Y es que éste parece ser el objetivo de la cultura de la cancelación, la cual no es otra cosa que la censura y la mordaza ideológicas. Por eso, también se refleja en la política.

Es de suponer que, el debate político se trata justamente de debatir ideas para que los electores escojan a quien crean que mejor los representa. Porque la democracia se refiere al respeto por las ideas ajenas, tratando de convencer con argumentos al adversario.

Sin embargo, la cancelación de la extrema izquierda no está dispuesta a aceptar debates. Solo existe su verdad, y lo demás es descalificado sin contemplaciones. Como ejemplos tenemos los atropellos que los regímenes chino, norcoreano, cubano o de Venezuela ejercen sobre sus ciudadanos cuando se atreven a disentir.

Pero, antes de que estos gobiernos autocráticos ejerzan su represión, están sus huestes que abren camino, intimidando a quienes ofrecen ideas diferentes a las suyas.

Por ejemplo, recientemente en Colombia se vivieron dos hechos.

Primero, el 17 de febrero, hombres encapuchados, sacaron a Sergio Fajardo, precandidato presidencial, de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Esto, a pesar de que Fajardo representa ideas de centro izquierda, y por lo tanto afines a muchas de las doctrinas progresistas. Sobra decir que días antes, el senador Gustavo Bolívar, del Pacto Histórico que lidera Gustavo Petro, se había presentado en dicha universidad sin ningún problema.

Al siguiente día, durante una reunión del Foro de Madrid en el hotel Radisson de Bogotá, se presentó otro grupo de encapuchados, quienes destrozaron la fachada del hotel con piedras y elementos contundentes, mientras gritaban consignas anti fascistas. El evento estaba conformado por prominentes políticos y pensadores de derecha hispanoamericanos. Destacan Hermann Tertsch, miembro del Parlamento Europeo en representación del Vox; el diputado federal de Brasil en representación de Eduardo Bolsonaro, la opositora venezolana María Corina Machado y la senadora colombiana María Fernanda Cabal.

Ya antes de la reunión, personajes como César Jerez, de Fuerza Ciudadana y aliado de Petro habían llamado a sabotear el encuentro. Representantes del foro señalaron directamente a este candidato presidencial como responsable del ataque.

Es así que, muy malos tiempos se avecinan si no detenemos esa ola de intolerancia. Muchas personas que no están de acuerdo se callan o sus voces son tímidas y anónimas porque también temen ser cancelados.

Pero, todos deberíamos pensar que esa corriente es de aguas turbias y turbulentas. Y si nos dejamos arrastrar, de seguro vamos a terminar ahogados, como lo vemos en tantas sociedades que se dejaron llevar mansamente por la ideología de extrema izquierda.


Escrito por Carlos Morales G.

Imagen de portada: Envato

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