Recrudece la persecución religiosa en China, según informe de derechos humanos


Desde la implantación de comunismo en China, hace 60 años, se ha venido desarrollando una persecución sistemática a las religiones en ese país por parte del Partido Comunista Chino, PCCh. Lo anterior es de esperarse, considerando que el ateísmo es parte vital de la filosofía comunista.

Pero, a pesar de que esas persecuciones religiosas se han llevado a cabo en todos los regímenes comunistas del mundo, en China es donde más cruelmente se han suprimido las religiones, utilizando toda clase de métodos crueles, con la participación directa de distintos niveles gubernamentales, que en 1951 crearon leyes formales con el mero objetivo de eliminar toda creencia espiritual.

A pesar de que los organismos internacionales de derechos humanos han logrado en apariencia atenuar estas persecuciones, es un hecho que aún continúan ocurriendo en forma más soterrada, pero con igual crueldad.

Al respecto, la periodista Eva Fu hace un análisis para The Epoch Times, sobre el último informe de la Comisión de EE.UU. sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés) del 28 de abril. En este informe ella expresa su preocupación por el recrudecimiento de la persecución a la libertad religiosa que aún se está llevando a cabo por parte del Partido Comunista Chino.

Sin ir más lejos, el mencionado artículo, alude inicialmente al caso de la provincia de Xinjiang, donde miles de uigures, kazajos, kirguises y otros musulmanes son detenidos en más de 1.300 campos de concentración, y allí son sometidos a torturas y esterilizaciones. Así mismo, cientos de monjes tibetanos son obligados a desplazamiento forzoso por la demolición de sus templos. Igual con los católicos chinos, a quienes se les presiona para que se afilien a la asociación católica adscrita al estado comunista, y como si fuera poco, se les fuerza a reemplazar las imágenes de Jesucristo o la Virgen María, por retratos de Xi Jimping.

Por otro lado, hace mención especial a la persecución que sufren los practicantes de Falun Gong, una antigua disciplina de meditación basada en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Esta práctica, fue condenada por el PCCh desde 1999, y desde entonces ha sufrido todo tipo de violaciones a los derechos humanos, por la extracción forzada de órganos para la venta, por parte de los hospitales controlados por el ejército comunista chino.

 El representante de la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional, Gary L. Bauer, dijo en una entrevista, que la creciente persecución hacia la fe del pueblo, ha hecho de China el “peor abusador de la libertad religiosa del mundo”. También afirmó que,

“En todos los casos, el mensaje que los comunistas chinos están enviando, es que ningún ciudadano chino puede tener lealtad a nada más alto que el partido comunista chino. No hay lugar para buscar a Dios bajo el comunismo chino. Es una vergüenza, una amenaza internacional” concluyó Bauer.

Por otro lado, Eva Fu termina su informe mencionando cómo el PCCh, además de incitar el odio a las creencias dentro de su territorio, promueve el atropello a los derechos humanos en los territorios donde ejerce su influencia. Es así como, en un acto irónico, en 2019, la Organización de Cooperación Islámica, un grupo de 57 países de mayoría musulmana, mediante una resolución, elogió a Beijing por “proporcionar atención” a las poblaciones musulmanas de China, y expresó a la vez el deseo de seguir reforzando los vínculos.

Finalmente, la Comisión exhorta al gobierno de EEUU a imponer sanciones drásticas a los autores de las violaciones de la libertad religiosa en China, congelando sus activos o impidiendo su entrada a EEUU. También le pide que se oponga a la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, programados a realizarse en Beijing.

Para ser realista, puede ser difícil la implementación de estas sanciones, pues es ampliamente conocida la política extorsiva del PCCh, mediante su poderío económico, y todo gobierno considerará de antemano las retaliaciones que podría sufrir. Sin embargo, en la medida que crezcan las denuncias sobre lo que ocurre detrás del telón rojo del régimen chino, se puede esperar una reacción de los países que respetan la libertad, no solo de conciencia, sino de opinión.

Redacción: Carlos Morales, para Vivir con Sabiduria.uno, con información de The Epoch Times.