‘Régimen chino continúa sustrayendo órganos a prisioneros de conciencia’, afirma Tribunal Británico


Un tribunal independiente con sede en Londres, declara que el régimen comunista chino sigue dando el aval para privar la vida de miles de prisioneros de conciencia que son víctimas de sustracción forzada de órganos.

El Tribunal Independiente sobre el Uso de Órganos de Prisioneros de Conciencia en Trasplantes en China, compuesto por el prestigioso abogado británico Geoffrey Nice, y un panel de expertos en temas de derecho internacional, derechos humanos, medicina de trasplantes y relaciones internacionales, sostuvo que, hay pruebas concisas sobre la extracción forzada de órganos en China desde hace por lo menos 20 años.

Las pruebas que comenzaron a ser analizadas por el equipo de expertos, entre diciembre del 2018 y abril del 2019, incluyen las declaraciones de más de 50 testigos, expertos, investigadores y analistas de hechos, además de la revisión de escritos, informes de investigación y documentos académicos.

El panel de expertos determinó que los seguidores de la disciplina espiritual de Falun Dafa -también conocida como Falun Gong- son una de las principales fuentes de suministro de órganos. Falun Dafa es una disciplina espiritual que consta de ejercicios de meditación y enseñanzas morales basadas en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, de acuerdo a su página web.

Además, estas personas vienen siendo brutalmente perseguidas por el régimen chino durante las últimas décadas, siendo confinadas en prisiones, campos de trabajo forzado y centros de lavado de cerebro, con el fin de hacerlas renunciar a su fe, informó The Epoch Times, un prestigioso periódico con sede en Nueva York.

En la última sesión de las audiencias emitida el 17 de junio, el fiscal que trabajó para el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, concluyó:

“Muchas personas han padecido muertes indescriptiblemente horribles sin razón alguna, y muchos pueden sufrir de maneras similares… Vivimos en un planeta en el que la maldad puede encontrarse en el poder, en aquellos que rigen un país con una de las civilizaciones más antiguas conocidas por el hombre moderno”.

Además, agregó: “No hay evidencia de que esta práctica haya sido prohibida, y el tribunal está convencido de que aún continúa”.

Según The Guardian, las investigaciones además evidenciaron que algunas minorías religiosas tales como tibetanos, musulmanes uigures y cristianos, también se encuentran entre las víctimas de la persecución. Falun Dafa es perseguida desde 1999, cuando el entonces líder del régimen comunista, Jiang Zemin, ordenó que en 3 meses se erradicara la disciplina, que en ese entonces tenía entre 70 y 100 millones de practicantes. Este número elevado de practicantes fue la razón por la cual el partido comunista consideró a Falun Dafa como una amenaza, de acuerdo a La Gran Época.

Así mismo, el tribunal de Londres se acercó a algunos representantes del régimen chino, incluidos funcionarios de la embajada china en Londres y algunos funcionarios de salud; sin embargo, no obtuvo declaraciones objetivas de su parte.

Por otro lado, en el 2014 el gobierno chino anunció que dejaría de utilizar a prisioneros de conciencia para extirparles los órganos. Según informó la BBC, Huang Jiefu, exministro de salud chino y director del comité de órganos llegó a declarar durante un encuentro en el Vaticano, sobre tráfico de órganos, que el uso de órganos de presos en china “no estaba permitido”.

Pero, de todos modos, admitió que la práctica aún no había sido erradicada.

En cuanto al sistema de trasplantes de órganos en China, las investigaciones del tribunal hallaron pruebas que demostraban que los tiempos de espera para trasplantes de órganos prometidos por médicos y hospitales de China, eran extremadamente cortos, si se los comparaban con el plazo de tiempo regularmente utilizado en los sistemas normales de donación voluntaria de órganos, señaló The Epoch Times.

Del mismo modo, la evidencia estadística mostró que la cantidad de trasplantes realizados, no concordaba con las cifras proporcionadas por el sistema de donantes voluntarios en China.

En la sentencia emitida por el tribunal londinense, Geoffrey Nice señaló que, de acuerdo con el análisis de la infraestructura y la capacidad de los 146 hospitales chinos, las estimaciones arrojan cifras entre 60.000 y 90.000 operaciones de trasplantes, una cantidad que sobrepasa la estimada por el régimen chino de 10.000 a 20.000 por año.

En cuanto a las pruebas proporcionadas al tribunal, Jennifer Zeng, practicante de Falun Dafa y víctima de encarcelamiento en un campo de trabajo para mujeres, aportó por un año pruebas sobre los repetidos exámenes médicos y análisis de sangre a los que era sometida ella junto con sus compañeras de celda.

En declaraciones a The Guardian, Zeng afirmó que el día que las trasladaron al campo de trabajo, “nos llevaron a un centro médico donde nos sometieron a exámenes físicos. Nos interrogaron sobre las enfermedades que teníamos… y les dije que tenía hepatitis”.

“La segunda vez, después de aproximadamente un mes en el campamento, todos fueron esposados, metidos en una camioneta y trasladados a un gran hospital. Realizaron un chequeo físico más completo. Nos hicieron radiografías. En la tercera ocasión en el campamento, nos sacaron sangre. A todos nos dijeron que nos pusiéramos en fila en el corredor y luego nos hicieron la prueba”.

Aunque Zeng no vio evidencia directa de la extracción forzada de órganos, tras enterarse de otros relatos de personas privadas de la libertad en campos de trabajo forzado, cuestionó si aquellos exámenes eran parte de un proceso de selección médica.

De acuerdo con el tribunal de Londres, actualmente se llevan a cabo cerca de 90.000 operaciones de trasplante al año, una cifra que supera con creces a las brindadas por las fuentes gubernamentales chinas.

Luego de las graves conclusiones del parlamento británico, este ha recibido llamadas que piden se prohíba a pacientes viajar a China para someterse a alguna operación de trasplante. Esta moción ha sido respaldada por más de 40 diputados de Israel, España, Italia y Taiwán, países que han condenado y aplicado medidas de manera abierta contra el turismo de trasplantes de órganos a China.

Redacción Bles