Estados Unidos libra la última batalla por la vida de los bebés no nacidos


6 minutos. Un documento interno de la Suprema Corte de EEUU, filtrado a la prensa, ha reavivado como nunca la lucha entre los grupos pro aborto y los pro vida. Veamos por qué.


En días pasados se filtró a la prensa una opinión de la Suprema Corte de Justicia de EEUU, en la cual se expresa la necesidad de replantear la política abortiva que actualmente rige el país. Esto se refiere al caso Roe vs. Wade, cuyo fallo en 1973 legalizó el aborto.

Más allá del debate que ha generado la filtración de este documento, previo a la sentencia que la Suprema Corte deberá proferir en junio sobre ese tema, lo que se percibe, por encima de todo, es la lucha que se lleva a cabo en el mundo por la legalización del aborto.

Todo esto comenzó cuando, en 1970, Norma McCorvey, con el seudónimo para su litigio, de “Jane Roe” demandó al fiscal de distrito de Texas, Henry Wade, con el fin de obtener la autorización de abortar, lo cual era prohibido en ese estado. El Tribunal de Distrito de EE UU para el Distrito Norte de Texas falló a favor de Roe, y el Estado de Texas apeló ante la Suprema Corte.

Después de muchas deliberaciones, el tribunal Supremo calificó el aborto como “un derecho fundamental”, y en 1973, mediante su sentencia, legalizó el aborto durante el primer trimestre de embarazo, sin ninguna restricción, y en el segundo con algunas consideraciones. De acuerdo con esta decisión, todas las leyes estatales y federales que prohibían o restringían el aborto, debieron ser modificadas.

Posteriormente, en su decisión de 1992, con el juicio Planned Parenthood v. Casey, extendió la prohibición de restringir el aborto por parte de los Estados, hasta la semana 22.

Actualmente cursa en la Suprema Corte el caso de Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, el cual se inició en Mississippi. En este estado, el aborto se limitó nuevamente hasta la semana 15. Esto generó la demanda de la clínica de abortos Jackson Woman’s Health contra el Secretario de Salud del Estado, Thomas E. Dobbs, sobre la cual la Suprema deberá dictar sentencia en junio próximo.

Y es sobre esta demanda que se filtró a la prensa la conocida opinión, la cual estaba firmada por el juez Samuel Alito, miembro de la Suprema Corte. Esta filtración ha generado una tormenta política, en la cual tanto los jueces como los republicanos denuncian la gravedad que este hecho significa para la confianza en la justicia, mientras los demócratas se centran en la posibilidad de que el aborto sea declarado ilegal, teniendo en cuenta lo expresado por Alito.

Básicamente, la “opinión” filtrada dice:

“…es tiempo de hacer caso a la Constitución y regresar el tema del aborto a los representantes electos del pueblo. Sostenemos que (los casos) Roe y Casey deben ser anulados. Roe estaba terriblemente equivocado desde el principio. Su razonamiento fue excepcionalmente débil y la decisión ha tenido consecuencias dañinas”.

Lo cierto es que, desde 1973 se han llevado a cabo alrededor de 62 millones de abortos en EEUU. Además, durante todo ese tiempo, la doctrina de Roe vs. Wade ha sido criticada no solo por políticos conservadores, sino también por demócratas que consideran que tal fallo es una extralimitación judicial.

Pero como es sabido, en los últimos años, las organizaciones pro-vida han estado muy activas en todo el mundo, defendiendo los derechos de los bebés no nacidos. Mientras tanto, las ONGs pro- aborto, lideradas por Planned Parenthood y otras similares, han extendido su influencia en muchos países, logrando la aprobación del aborto con cada vez mayor cobertura.

Esta confrontación de ideas provocó que la filtración de la opinión de la Suprema Corte generara de inmediato reacciones muy fuertes en varios sectores.

La senadora demócrata Ocasio-Cortez advirtió en un twit, que la Suprema Corte no solo pretendía desmontar la legalización del aborto, sino “el derecho a la privacidad en el que se basa Roe, que incluye el matrimonio homosexual + los derechos civiles”.

Por otro lado, el juez de la Corte Suprema, Clarence Thomas, dijo que “No podemos ser una institución que pueda ser intimidada para que le brinde los resultados que desea. Los eventos de principios de esta semana son un síntoma de eso”.

Por su parte, el ex vicepresidente republicano Mike Pence, en un discurso ante una gran cantidad de feligreses de la Iglesia Bautista Lakewood en Rock Hill, Carolina del Sur, dijo que espera que los cinco jueces conservadores de la Suprema Corte tengan el «coraje de sus convicciones» necesario para anular el fallo de aborto Roe vs. Wade.

Lo cierto es que, de producirse la anulación de Roe vs. Wade, habría un cambio drástico en la jurisprudencia del aborto. Los estados podrían cambiar el acceso a tal procedimiento, y según expertos pro-aborto del Instituto Guttmacher, 26 de ellos con toda seguridad lo prohibirían. 

Es por eso que la confrontación ha llegado a las calles, en algunos casos en forma bastante violenta. La organización pro-vida Wisconsin Family Action denunció un ataque incendiario a su sede el día de la madre, por parte de un grupo pro aborto.

También en ese día se hicieron manifestaciones frente a las viviendas de los jueces de la Suprema Corte, en claros actos de intimidación. Pero lo más preocupante han sido los ataques a iglesias católicas, muchas de las cuales han sido vandalizadas durante las protestas.

Muchos grupos abortistas se unieron, convocando a protestar ante las iglesias y obstaculizar los servicios dominicales del día de la madre. Publicaron escritos como este:

«Si la Corte Suprema va a dar un paso teocrático inequívoco, entonces deberíamos arrancar una página del libro de los cristianos. Esto comenzó en la iglesia, así que allí es a donde debemos marchar. ¿No hay libertad? No hay paz. Que adoren sobre nuestros cánticos».

Es innegable que este tipo de reacciones ante el tema del aborto, es liderado como tantos otros, por grupos radicales de izquierda que aprovechan la situación para sembrar el odio y la división. Algo tan delicado como es el tema del derecho más fundamental, que es el derecho a la vida, se ha podido llevar a una confrontación que no parece tener un punto medio.

Nadie puede discutir el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, y más aún cuando se enfoca desde el ángulo de la salud. Pero es un sofisma de distracción centrar la discusión sobre eso. Porque de lo que se trata realmente es del derecho de los niños a nacer. Ellos no pueden salir a las calles a defenderse por cuenta propia, pero son muchas las personas que abogan por ellos.

Los grupos abortistas vienen adoctrinando a los jóvenes desde hace décadas, y han logrado penetrar en sus mentes con la idea de que el aborto no es un crimen. Por el contrario, se les hace creer que con esa práctica salvan las vidas de muchas mujeres. Como todos los argumentos progresistas, este también es una falsedad.

Pero como dicen algo que muchos desean oír, se vuelve creíble entre una juventud cada vez más deseosa de romper todos los límites. Sin embargo, a muchos de quienes tienen en sus manos el poder y la responsabilidad de decidir, se les ha olvidado que no se trata de un asunto de religión o de política, sino sencillamente de la vida de los bebés no nacidos. Desde 1973, gracias a esos jueces que legislaron sin tomar en cuenta el derecho a la vida de dichos bebés, han muerto, solo en EEUU, 62 millones de ellos.

Escrito por Carlos Morales G.

Foto de portada: Envato


¿Desea más artículos de opinión como Estados Unidos libra la última batalla por la vida de los bebés no nacidos? Ingrese a nuestra sección En Perspectiva, de VCSradio.net

Fuentes:

Panampost

Foxnews

Yahoo!news

También puede interesarle:

Aborto: ¿Salud Pública o Política de Exterminio?

Despenalización del Aborto: Pena de Muerte a Inocentes

Aborto, ¿egoísmo o derecho?